Precios especiales para niños jubilados

Imagen captada con un Apple iPhone 3G S por Cento el sábado 24 de abril de 2010 en Ávila.
En España se considera que alguien es adulto cuando cumple 18 años. A partir de ese momento deja de ser menor y adquiere ciertos derechos y obligaciones como, por ejemplo, poder votar.
Sin embargo, ¿a qué edad se deja de ser niño? ¿En qué momento se acaba la juventud? ¿Cuándo comienza la tercera edad? No existen momentos marcados para estos momentos de la vida.
Por eso el abono transportes joven acaba demasiado pronto (con 21 años) mientras que el Carnet joven se ha prolongado hasta los 29.
Los responsables del tren turístico Murallito, en Ávila, tienen su propio criterio a la hora de considerar la niñez: hasta los 12 años y… ¡también a partir de los 60!
Es decir, que todos somos niños excepto los que tenemos entre 12 y 59 años
Por cierto, la fotografía fue captada por Cento en Ávila el sábado 24 de abril de 2010 con su Apple iPhone 3G S.
¡Menuda ‘mal-queta’!

Imágenes captadas por un Samsung H1 en Arroyolinos (Madrid) el jueves 1 de abril de 2010.
El mundo real está lleno de problemas. Es una pena, pero es así. Por eso me gustan las maquetas: recrean una parte de la realidad en miniatura, pero de un modo bucólico.
Bueno, no siempre. Ésta que se expone en el centro comercial Xanadú, en Arroyomolinos (Madrid), muestra dos situaciones que la convierten en una excepción.
Como se aprecia en la primera imagen, captada con un Samsung H1, hay un accidente entre un taxi y un turismo. El choque que simula debió tener cierta gravedad, ya que hay una ambulancia en las inmediaciones.

Lo segundo que me llamó la atención de esta ciudad fue un edificio en llamas junto a un par de dotaciones de bomberos y un coche patrulla de policía.
Por lo demás la maqueta era como el resto e incluso contaba con un tren la rodeaba y se ponía en marcha echando una moneda de un euro. Afortunadamente no descarrilaba…
Un coche en el que no puedes ‘apearte’

Carmen captó esta imagen en Madrid el sábado 27 de marzo de 2010 en Madrid con un Nokia 5800.
Vivimos rodeados de restricciones, incluso cuando vamos a un baño público, como pudimos comprobar hace unos meses. Pero el colmo de las prohibiciones llegan cuando vamos al volante: no se pueden sobrepasar los límites de velocidad, hay que respetar los stops…
Por si fuera poco, algunos conductores añaden todavía más cosas que no se pueden hacer: fumar… ¡ni tirarse pedos! Eso es lo que advierte este vampiro de peluche que mi amiga Carmen captó con su Nokia 5800 en Madrid hace poco.
Esta fotógrafa apunta: “Poner muñecos o cualquier otro objeto en los cristales del coche, debería estar prohibido y multado con retirada de puntos. Al que puso éste en su Ford, directamente lo deberían meter en la cárcel. ¿Se puede ser más hortera y tener tan poco gusto? ¡Argh!”
En fin, si conoces al dueño de este vehículo, ya lo sabes, no comas judías antes de subirte porque después no podrás ‘apearte’.
Cristina, la procuradora lastimosa

Imagen captada por Txini en Santander. Fue en diciembre de 2009 con un Nokia 6500.
Los apellidos nos acompañan toda la vida, así que la gente como Cristina me da-pena y pienso: “¡Qué mal tuvo que pasarlo esta licenciada en Derecho en el colegio!”
El letrero lo vio mi amiga Txini, especialista en captar carteles frikis, en Santander una noche que salió de copas.
¿Guardería o Guarrerida?
Si Freud levantara la cabeza se daría cuenta de que los adultos tenemos, como él aseguraba, una mente bastante calenturienta. Una prueba de esto es esta imagen que nos envía Mària, una fan y amiga de este blog.
Según cuenta, inmortalizó el momento en una escuela infantil (hasta 3 años), vamos lo que siempre se ha conocido como guardería. Esta diseñadora gráfica explica: “La idea era colocar una cenefa de muñecos de papel todo alrededor de un pequeño patio acristalado… con tal mala fortuna que el último muñeco justo quedaba a la altura de la puerta y, claro, la manilla tenía que seguir siendo accesible…”
Mària, que no podía parar de reír cuando se encontró con semejante personaje, añade: “Imaginaos qué pasa cuando sigues girando el picaporte para abrir la puerta…”

