Se puede pintar en las paredes y hacer arte

(Imagen tomada en octubre de 2007 en la calle Montera, en Madrid).

Según la Wikipedia, “un trampantojo (o «trampa ante el ojo», también llamado trompe l’Å“il , expresión francesa que significa «engañar al ojo») es una técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con la perspectiva y otros efectos ópticos. Los trampantojos suelen ser pinturas murales realistas creadas deliberadamente para ofrecer una perspectiva falsa. Pueden ser interiores (representando muebles, ventanas, puertas o escenas más complejas) o exteriores, en muros de edificios”.

En Madrid podemos disfrutar de varios de ellos, sobre todo en la zona centro. El que aparece en la imagen está ubicado concretamente en la calle de la Montera, a escasos metros de la Puerta del Sol.

Cuando tomé esta fotografía la parte inferior estaba deteriorada con grafittis. Dicen que una máxima de los grafitteros es no pintar sobre otro grafitti. En realidad nunca deberían de pintar sobre una pared pública, a menos que tuvieran consentimiento expreso para hacerlo.

Para terminar este post os dejo con otro ejemplo de cómo se puede hacer arte pintando una pared (y hacerlo con autorización).

Dos cuadros en uno

Cuadro de Dalí

(Imagen tomada en agosto de 2005 en el Museo Dalí de Figueras, Girona).


Hace un par de veranos estuve haciendo un circuito por la Costa Brava. La verdad es que a pesar de lo cutre que fue, me lo pasé genial y vi un montón de sitios interesantes, como el rocambolesco Museo Dalí que está en Figueras.

Entre todas las obras del excéntrico artista catalán os enseño este cuadro porque se trata de un juego visual. Muchos lo conoceréis, ya que se trata de una de las obras más célebres de Salvador Dalí. Se trata de su esposa y musa, Gala, desnuda mirando al mar. Viéndolo a cierta distancia (18 metros) lo que se percibe es un retrato de Abraham Lincoln, uno de los presidentes de Estados Unidos.