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¡Qué poco sentido del humo!

"No fumen porros en la terraza". Cartel de Malasaña

Imagen captada por David Linares el jueves 20 de mayo de 2010 en una terraza de Malasaña, en Madrid, con su Apple iPhone 3G S.

Dentro de unos meses, el 1 de enero de 2011, ya no se podrá fumar en bares ni restaurantes en España.

Hasta entonces lo de encender un cigarro en un local de restauración es posible en la mayoría de los casos.

Son pocos los sitios donde no es posible inhalar humo e incluso hay algunos donde se permiten ambas opciones: fumar o no: he ahí la cuestión.

Sin embargo, el céntrico barrio de Malasaña, en Madrid, siempre es diferente.

Los que conocen esta zona ya saben que se trata de un lugar bastante alternativo, como se aprecia en esta instantánea que captó David Linares hace pocos días.

A este vecino de Malasaña le llamó la atención el cartel que muestra una terraza de la calle Espíritu Santo y lo inmortalizó con su Apple iPhone 3G S.

¿Tantos porros fumaban sus clientes para que los responsables del establecimiento tengan que pedir que abstengan de consumir este tipo de sustancias?

Está claro que tienen poco “sentido del humo” con aquellos a los que les gusta consumir “cigarritos de la risa” :D

Trabajar por amor al arte

(Imagen captada en la plaza de San Ildefonso, en Madrid, el 3 de septiembre de 2007).


Vivo cerca de Malasaña d’Or, ciudad de botellones. Para coger el metro paso por la plaza de San Ildefonso, un sitio que últimamente sólo se conoce por ser tan recoleto como bullicioso.

Por ejemplo, el 13 de junio de este año, unos estudiantes de Bellas Artes construyeron una chabola para denunciar el problema de los jóvenes para acceder a una vivienda propia.

Unas semanas antes, durante las fiestas del 2 de mayo, parte de las revueltas callejeras que hubo en el barrio se cebaron en este rincón arrancando, por ejemplo, una cabina de Telefónica.

Sin embargo, no todo es polémica en esta plaza. Desde hace unas semanas se expone un mural de unos 10 metros de alto en una obra. Una constructora demolió varios edificios y va a construir viviendas de lujo.

Mientras tanto, Jorge Rodríguez-Gerada, un artista cubano, ha vuelto a plasmar una de sus obras de arte urbano, como ya hizo en otras dos calles de la capital (Embajadores y Fuencarral, muy cerca de la plaza de San Ildefonso).

Y lo hace a carboncillo y por amor al arte, porque no ha cobrado nada y, además, desaparecerá en cuanto avance la construcción del inmueble.

¿Quién es el protagonista de tan inquietante mirada? Se llama Dani y es un vecino del barrio de 26 años. “Es muy andrógino. Le vi en el local y pensé que era una chica”, confiesa Rodríguez-Gerada, cuya obra sirve de homenaje “a todos los vecinos que nunca serán famosos”.